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Ser LGTBIQ+ en Hootsuite no significa nada ¡y eso es genial!

Puede parecer una tontería, pero algo tan cotidiano como una conversación trivial en la cocina del trabajo tomando un café con compañeros se puede convertir en un momento incómodo para cualquier persona LGTBIQ+ que no ha salido del armario en su trabajo.

¿Por qué? El mundo te asume como hetero, tus compañeros de trabajo también y si sientes que mostrar abiertamente lo que eres puede perjudicarte de la más mínima forma no vas a dar información de tu vida personal. Además, para una mujer es más fácil ocultarlo, pero esto es un arma de doble filo, porque te conviertes en invisible, con lo que esto conlleva.

Personalmente nunca he tenido problemas en mi trabajo, bien sea porque el campo de la comunicación y la tecnología es más proclive a la integración de la comunidad LGTBIQ+ o porque no me ha importado lo que piense la gente. Supongo que las dos cosas influyen, aunque tengo que decir que en el pasado sí he tenido experiencias laborales en empresas en donde podía sentir que mi trabajo o mi carrera podría verse afectada de forma negativa y donde opté por omitirlo.

Actualmente trabajo en la oficina de Hootsuite en Vancouver. Hootsuite es una empresa joven, tolerante, con una política muy estricta de no discriminación y de inclusión. Es una empresa implicada, entre otras causas, con la causa LGTBIQ+ y es la primera vez en mi carrera profesional que me siento totalmente integrada en una organización donde su política de integración no es una pose, es un hecho. Ser gay, lesbiana, transexual, bisexual, intersexual, queer… en Hootsuite no significa nada, así es como debe ser.

Pero no todo el monte es orégano. Dentro de Hootsuite, trabajo en el departamento de marketing para Latinoamérica y sé que, tristemente, en la mayoría países aún queda un largo recorrido en materia, no solo de normalización por parte de la sociedad, sino de adquisición de derechos por parte de la comunidad LGTBIQ+.

Este año se conmemora el 50 aniversario de los disturbios de Stonewall en Nueva York y es importante recordar que la visibilidad es el primer paso para la consecución de derechos y para la normalización. Hacerse visible no es fácil y puede perjudicarnos, pero debemos de tomar ejemplo de aquellas personas que se lo jugaron todo y que incluso perdieron su vida por hacerse visibles y reclamar lo que les pertenecía.

Latinoamérica avanza poco a poco también hacia esa realidad y, personalmente, me siento feliz aportando mi grano de arena trabajando para una empresa tecnológica con presencia en estos países y que apoya incondicionalmente la diversidad y la inclusión.